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Luppino con destino a EEUU

Vanessa Luppino, vivirá la experiencia de este programa de intercambio sobre deporte y comunidad.

“Ningún soñador es pequeño y ningún sueño es grande”. Así reza una frase de una autor anónima. Y vaya si estas palabras no se pueden adaptar a la perfección para Vanessa, esta entrenadora nacida en Punta Alta (Provincia de Buenos Aires) pero adoptada ya mendocina desde el 2007. A los 6 años empezó primero con natación, luego con gimnasia deportiva para después meterse de lleno con la “naranja” en la Municipalidad de Junín donde en la actualidad al igual que hace 10 años practica y a su vez dirige las formativas del femenino (entrenadora en U14 y asistente en U16).

Hoy con sus apenas 28 de edad, está por tocar el cielo con las manos. Lupino será parte durante 15 días del programa de “intercambio sobre deporte, comunidad y cultura” organizado por la Embajada de Estados Unidos y auspiciado por la oficina de Sports United con la colaboración de la Universidad de George Mason.

Antes de su viaje con destino al país del norte, donde compartirá la experiencia junto a otras 11 entrenadoras del país, dialogó con el sitio de la FBPM.

-¿Cómo te enteraste de este programa?

-Aldana, una de las profesoras que trabaja conmigo en el Polideportivo, me mandó por WhatsApp el Link, y me dijo que era una convocatoria para entrenadoras de 25 a 35 años. Ella es más chica y no entraba en el rango de edad, así que así me lo compartió a mí, que si me da la edad (risas).

-¿Cómo tomaste la aceptación para este intercambio en USA?

-Volvía de la escuela, trabajo en zona rural a 40 km en Santa Rosa, y estaba esperando en la terminal de San Martín el otro micro para llegar a casa. Tomo dos colectivos para llegar de mi casa a la escuela. Abrí el correo para ver si me habían mandado algo de la embajada; por dentro esperaba el sí pero sabía que existía la posibilidad del no. Recuerdo que tenía hasta 5 correos, incluso la programación pero no les dio bola (sic). Abrí el de la Embajada y no lo podía creer. Lo leí dos o tres veces para verificar si era cierto. Miraba para todos lados. Me invadió la felicidad y sonreía sola. La gente a mi alrededor me miraba y debió pensar ¿y a esta loca que le pasa?

-¿Conoces Estados Unidos? ¿Ir a la cuna del básquet, le da un sabor especial?

-No conozco Estados unidos, de hecho nunca viaje más allá de Chile. Estados Unidos será mi primer sello en el pasaporte. Ir a la cuna del básquet a aprender de básquet (cuenta sorprendida).  No tiene precio, jamás lo imaginé ni lo soñé. Siempre fue en chiste diciendo “cuando esté jugando en la “W” te mando saludos” (risas). Y en esta etapa de mi vida, ir como DT es fabuloso. Me encanta jugar, es mi cable a tierra pero ser entrenadora tiene otro sabor. Laburar día a día para darle lo mejor, todos los recursos posibles a un jugador y que utilice su imaginación para darle el toque final de magia. Es muy lindo llegar al domingo y ver desde afuera como esa personita a la que le enseñaste, le insististe, le corregiste, la alentaste y la retaste por los pedos que se mandaba, brilla dentro de la cancha. Es único. Obvio que en pleno partido uno grita alocado por la euforia y los deseos de ver triunfar a sus jugadoras. Es una mezcla de cosas que solo otro loco del básquet entiende.

Esto abre una nueva etapa para mi. Viviré el basquet que miro por TV en directo.

-¿Has hablado con las otras once entrenadoras que van? ¿Cuándo se juntan para ir a EEUU?

-¿Hablar? Tenemos un grupo de WhatsApp desde abril…imagínate si hablamos. Todas las dudas, todos los sentimientos por el viaje, las etapas que vivimos en los clubes donde trabajamos. De todo hablamos.  El martes 27 de junio tenemos la entrevista en la embajada en Buenos Aires  por la Visa, así que nos pidieron que el lunes 26 estemos todas, salvo 3 que viven a un rato de ahí. Esa semana tenemos los trámites de Visa y la orientación sobre todo lo que haremos en el programa.

-¿Qué valor tiene para vos esto?

-Tener la posibilidad de aprender y capacitarme en la cuna del básquet no tiene valor de comparación. Creo que puede ser el sueño de cualquier entrenador y tener esta chance,  nunca lo imaginé. Tengo muchas expectativas, ansiedad, y voy con la ilusión de poder aprender de todo y empaparme de básquet. Quiero vivir el básquet que sólo miro por televisión.

-Con este sueño en mano, ¿ahora qué se viene en la vida de Vanessa? ¿Cuáles son tus sueños?

No se cuanto pueda cambiar mi vida pero creo que esto abre una nueva etapa, nuevas posibilidades de conocer otras personas que laburan de lo mismo con igual, mejor o peores cosas que uno. Te vuelvo a repetir, aún no caigo. Mi sueño es poder crecer como entrenadora, dándole lo mejor de mi al básquet, haciendo que mi Junín llegue a lo más alto y por qué no, también poder trabajar en otro nivel de competencia. Antes de que me saliera esta oportunidad, había pensado la posibilidad de hacer el nivel 3, el saber no ocupa espacio, y renovarse, permite avanzar.

-Tus horas del día pasan enseñando, y además seguís disfrutando de este deporte como jugadora…

-Me desenchufo jugando. Este año es todo un desafío, mis compañeras de equipo son todas muy jovencitas; de hecho me llevo diez años de diferencia con casi todas pero tienen un gran potencial, son un grupo muy lindo, con ganas de trabajar, de crecer y por sobre todo de disfrutar. Creo que si seguimos trabajando así vamos a formar una gran Primera.

-¿Cómo estás viendo el nivel del básquet femenino de Mendoza?

Hay clubes que están haciendo muy buenos laburos. Uno no ve lo que hacen pero si los resultados. Creo que falta aún más. Tenemos que lograr que todos los clubes tengan todas las categorías desde Mosquitos a Primera; que los semilleros estén llenos de pequeñas. Me gustaría que conectáramos toda la provincia. Sería genial que cada punto de la provincia  tenga su torneo y que los cruces de playoffs sean a nivel provincial. Este año estuvo mucho mejor que otros. No se suspendieron juegos y por lo tanto no se perdió el ritmo. Aún nos falta crecer más.

-¿Quien es Vanessa Luppino? ¿Por qué crees que te eligieron?

-Soy una más, una entrenadora que busca la superación de sus jugadoras, que aprendan el deporte, se sientan bien, cómodas y con ganas de superarse día a día. Que encuentren en el básquet su lugar en el mundo, esa pasión, ese estilo de vida que tan feliz me hace a mí. Yo siempre digo, los amigos de la escuela y el barrio, son grandes amigos, pero las amistades que te da el básquet tienen otro encanto, estás ahí, y te encontrás con ellos porque los une el mismo sentimiento, los mismos gustos, se habla el mismo idioma, y eso solo lo entiende el que te hace el pase para que juntos griten el gol. ¿Por qué me eligieron? La verdad no se, ni yo lo creo (risas). Tal vez el trabajar en una Municipalidad ayuda un poco, las realidades comparadas con un club son diferentes, desde la cuota hasta los espacios. También trabajo en escuelas rurales y eso me lo preguntaron en la entrevista. El programa es deporte, sociedad y cultura.  

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