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Hay tiempo muerto

Finalizada la fase regular de la Superliga, analizamos el rendimiento de los diez equipos. 

Siempre es bueno un tiempo de balance. Un momento para dejar de picar la pelota, y analizar cómo están las diez escuadras luego de haberse disputado la fase clasificatoria en la Superliga. Una competencia, que sin dudas, ha sido de las más parejas en los últimos años y que tuvo a un lote de equipos peleando arriba (Anzorena, Atlético Club San Martín, Junín, Atenas, Murialdo y San José), y otro que hasta el final (Rivadavia, Capital, Macabi), no pudo descansar de los temidos últimos puestos.

Con Nicolás Aguilera como base de su estructura (el goleador con 18 puntos de promedio), Anzorena se quedó con el número uno de la fase regular. El Rojo cerró con un récord 14-4, y fue el elenco más regular. Ahora, se medirá con Rivadavia.

Atlético Club San Martín movió fuerte el mercado. Después de quedarse en las puertas de las semis en el Clausura, trajo a tres norteamericanos (Mermelstein, Mosley y Taylor) y con ellos como estandartes, el Chacarero hizo del Esteban Costantini, una fortaleza (cayó una sola vez en esa condición). Además, fue el segundo equipo más goleador detrás de Anzorena con 1584 puntos. Los de Sergio Peralta están obsesionados con el anillo y su gente así se lo hace notar.

Junín es otro que tiene en la mente ganar la Superliga. Otra posibilidad no ven. Mantuvo una base importante del Torneo Federal, sumó además al norteamericano Mcintosh y pese a que tuvo algunas caídas inesperadas, se terminó quedando con el tercer escalón. Su principal arma: el goleo repartido entre sus cinco titulares que siempre superan el dígito.

Atenas con un mix de frescura y experiencia, basándose en repetir la plantilla que le dio el Clausura, se movió siempre por las primeras cuatro posiciones. Con una identidad clara, una buena localía (6-3) y una defensa fuerte (fue el equipo que menos puntos recibió: 1199), el Apache se quedó con una envidiable cuarta posición. Su figura: Rodrigo Griffa.

No se puede discutir que la llegada de Jesús Martínez le hizo dar un clic al Canario. Murialdo, no había iniciado bien el torneo, y se hundía en el fondo de la tabla. Con el venezolano, gozó de una racha de nueve victorias al hilo, y además potenció a jugadores de la casa como Agustín Benito, quien cerró con grandes números (13 puntos de promedio y más de dos asistencias por juego). Viene en levantada, superó sus expectativas y ahora será un hueso duro de roer para más de uno. Se medirá en cuartos de final con Atenas.

San José mostró cara nueva en el banco. Raúl Demonte de gran tarea en las formativas del Santo, asumió el compromiso de dirigir el máximo plantel y con el estadounidense, Dominique Brown y la base del año anterior, no pudo tener la profundidad de otros años, y la irregularidad fue una constante. ¿Causas? Las lesiones de Lucas Rubia y Cristián Velázquez, más las suspensión por cuatro fechas al Garza Rubia, lo hicieron ser un equipo corto y sufrir así algunas derrotas abultadas. Los destacados: Ignacio Cangelosi y el juvenil, Jeremías Bustos.

Capital fue de menor a mayor en el campeonato. Después de las cuatro derrotas iniciales, ganó a sus principales competidores de abajo (Macabi y Regatas por dos ocasiones y una a Rivadavia) y con la victoria en la Federación de Box ante Atlético Club San Martín no solo salvó la categoría sino que se metió con un séptimo lugar más que aceptable. Su figura: Iván Ravera.

Por su parte, el Naranja de Juan Camino, apostó por la Liga Argentina en su totalidad, y los chicos que también ven acción en el Nivel 1, fueron los que llevaron el equipo en las primeras fechas por lo que sintió mucho la triple competencia y se quedó por momentos sin nafta. Así Rivadavia pese a cantar victoria en cinco de las últimas siete fechas y de la gran labor del juvenil Stefano Arancibia, terminó con la calculadora en la mano hasta la chicharra final. Llegó el turno de los playoffs, y empieza otra historia.

Macabi, el reciente ascendido, tuvo dos etapas muy claras: una con Andy Berman y otra sin él. El Celeste sintió la ausencia de su base y principal figura, y de esta forma en la segunda ronda solo ganó dos  de los nueve compromisos en disputa (Regatas y Junín). Sin embargo Pablo Rizzo, quien demostró que aún puede ser un pívot de otra categoría, se encargó de llevar las riendas de las ofensivas del ahora, dirigido por Fernando Martin.

La historia del Lago fue totalmente distinta. Desde el primer juego le costó mucho encontrar el ritmo, y pese al cambio de entrenador (asumió Enrique Tolcachier tras la salida de Esteban Bisole), que trató de darle otro aire a Regatas, fue agonizando y pidiendo el cierre rápido para pensar solamente en la promoción.

¿Quién se quedará con el anillo del Apertura 2018? 

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