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Diana Taurasi, «la Jordan de las mujeres», de madre argentina

Con cuatro medallas de oro olímpicas en su haber, tres Copas del Mundo FIBA y tres títulos en la WNBA, Diana Taurasi es una de las máximas exponentes del baloncesto femenino en Estados Unidos. La armadora estrella está en la ciudad de Bahía Blanca, Argentina, participando con su selección nacional en el Grupo B del Torneo Pre-Clasificatorio Olímpico Femenino FIBA de las Américas.

Argentina es un lugar especial para Taurasi. Aquí  se conocieron sus padres, Mario y la rosarina Liliana, y ella vivió allí durante un año, cuando tenía 13 años de edad.

Su padre, italiano de nacimiento, se mudó a Argentina cuando era un niño. Allí se convirtió en futbolista profesional y conoció a Lili. Ambos se casaron y se mudaron al área de Los Ángeles, en donde nació Diana.

“Regresar y jugar allí ahora es uno de mis más grandes momentos”, dijo Taurasi en nota publicada por el portal web de USA Basketball.

La jugadora de 37 años de edad no visitaba a Argentina desde el año 2000 cuando asistió con la selección estadounidense a un Campeonato Mundial FIBA Sub-18, que se realizó en Mar del Plata. Allí se colgó el oro, en la que fue su primera participación internacional con Estados Unidos. Nuevamente el baloncesto la lleva a suelo argentino, en esta etapa de su carrera, en la que busca sumar su quinta medalla dorada olímpica.

“Es un gran coincidencia, poder hacer esta gira y regresar a Argentina. Para mí todavía es excitante hacer algo que amo. Esto llegó en el momento preciso”, dijo la también seis veces campeona en la Euroliga.

En Bahía Blanca, Taurasi espera reencontrarse con algunas tías y primos a quienes no ha visto desde que tenía 13 años.

“Definitivamente estoy ansiosa por llegar allí, verlos a todos y tener una buena experiencia. Estoy emocionada”.

Acerca de lo que recuerda del país, la estrella de las Phoenix Mercury comentó: “Solo un montón de buenos momentos. Cuando tienes tanta familia alrededor, sabes, el estilo de vida es un poco diferente. Así que tengo muchos buenos recuerdos desde que viví allí con mi familia”.

Taurasi rememora especialmente una oportunidad en la que asistió a un partido de fútbol a Rosario Central.

–¿Tu fanatismo por Rosario Central nace por tu madre? ¿Alguna vez fuiste al Gigante de Arroyito?

–En realidad, viene de mi padre, tenemos a la familia dividida, la mitad es de Newell’s y la otra es de Rosario Central, y yo estoy del lado de Central. Cuando estuve en la Argentina en 1995, pude ir a un partido en Arroyito, y fue el partido más increíble al que fui en mi vida, era una final de una Copa de Sudamérica contra un equipo brasilero [Atlético Mineiro] y ganaron, así que esa es mi camiseta.

En el Pre-Clasificatorio Olímpico Femenino FIBA de las Américas, Taurasi y el conjunto de Estados Unidos enfrentarán a Brasil, Argentina y Colombia, con el objetivo de quedar entre los dos primeros lugares del grupo para avanzar al torneo de Clasificación Olímpica Femenino FIBA 2020, que se disputará en febrero.

“Estamos emocionados por seguir construyendo sobre los objetivos a corto plazo. Estamos asegurándonos de ser mejores cada día”, dijo la Jugadora Más Valiosa de la WNBA en la temporada de 2009.

–¿Cuánto de tu ADN argentino hay en tu forma de jugar?

– Creo que bastante, criarme en una casa común en Argentina con mi familia, vivir ahí por un tiempo me lo dio. Simplemente somos diferentes, vivimos la vida diferente. Somos un poco intensos para muchas personas, pero definitivamente soy así, estoy hecha así, es parte mía.

-¿Es una presión ser considerada la mejor jugadora del mundo?

–No, la verdad es que nunca pienso mucho sobre eso. Simplemente salgo a la cancha y trato de dar lo mejor de mí para que el equipo gane. Nunca tuve como objetivo ser la mejor jugadora del mundo o ser llamada así. Si las personas de afuera lo dicen, definitivamente es un honor y respeto que piensen así.

–Ganaste en Europa, en los Estados Unidos, sos la máxima anotadora de la historia en la WNBA, ¿qué sueño te queda por cumplir?

–Traer otro título a Phoenix. Es algo de lo que no hablamos mucho, pero lo queremos en cada partido. Jugamos a este deporte para ganar y no lo hemos logrado desde 2014, así que cuando uno tiene una posibilidad de conquistar un campeonato, no hay que desperdiciarla.

 

 

 

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